En SAX recibimos muchas preguntas sobre productos. Una de las más habituales es: «¿Realmente se nota la diferencia?». A veces hace falta analizar el asunto con detalle, así que he decidido sacar mi lado Louis Theroux e investigarlo. Vamos con la segunda parte: el lacado.

¿QUÉ ES EL LACADO?

La laca es un revestimiento que se aplica a un material para protegerlo de la oxidación superficial o darle color. Su composición y finalidad dependen del objeto. En las guitarras, por ejemplo, hay una gran variedad de lacas y colores. En el saxofón, su función principal es conservar el aspecto del metal.

El material más habitual en los saxofones es el latón, aunque también se utilizan otros metales. Al exponerse al aire y a los aceites de la piel, el latón pierde brillo y forma una pátina superficial. Los fabricantes aplican laca para mantener su aspecto dorado y brillante, aunque también existen acabados más particulares.

¿Cómo podría influir el lacado?

Aplicar un revestimiento puede modificar la respuesta del material. La teoría es que la laca limita en cierta medida su vibración, dando un sonido más centrado y preciso, con menos amplitud de armónicos alrededor de la nota. Una capa más fina, o la ausencia de laca, permitiría una respuesta más abierta y redonda. En este artículo me centraré en saxofones profesionales, donde estas diferencias pueden resultar más perceptibles, aunque los ejemplos también se pueden considerar en instrumentos de estudiante o de nivel intermedio.

¿Por qué algunos acabados cuestan más?

Los distintos acabados requieren procesos diferentes y eso influye en el precio. Un saxofón sin lacar puede exigir más cuidado para evitar que el metal pierda brillo antes de llegar al cliente. Algunos fabricantes, como Yanagisawa y Yamaha, pulen estos instrumentos hasta dejarlos brillantes, de modo que el músico puede observar cómo se desarrolla la pátina. En tienda pueden parecer casi idénticos a los lacados. Aunque el modelo sea el mismo, el trabajo necesario para el acabado puede cambiar su coste.

¿Hay distintos tipos de laca?

Existen muchas composiciones, pero los fabricantes de saxofones suelen reservar los detalles de sus fórmulas. En lugar de entrar en aspectos técnicos, dividiré los acabados en cuatro grupos: lacado estándar, lacado de color, laca al agua y sin lacar.

 

LACADO ESTÁNDAR

Es el acabado más habitual en Sax.co.uk. El término engloba las lacas transparentes o doradas que protegen el metal y realzan su aspecto. Su grosor depende del fabricante, aunque normalmente se aplican en capas finas. Con los años pueden desgastarse y dejar que se forme pátina en las zonas de contacto frecuente, un proceso que suele tardar décadas. Según mi impresión, ofrecen una respuesta centrada, sobre todo en el registro agudo, y un sonido más amplio en los graves. El aspecto es el dorado clásico, limpio y profesional, apreciado por músicos de clásica y por quienes prefieren un acabado impecable. Es una opción para quien busca regularidad en todo el registro; a cambio, puede resultar menos personal visualmente que otros acabados.

LACADO DE COLOR

Parte de una base similar a la laca transparente, pero incorpora color: negro, azul, envejecido, violeta, coñac o incluso rosa. El resultado destaca visualmente. Para conseguirlo puede ser necesaria una aplicación manual o una capa más gruesa, lo que eleva el trabajo de fabricación. En mi experiencia, algunos de estos acabados ofrecen un sonido más centrado y contundente, con menos amplitud de armónicos y calidez alrededor de la nota. Suelen conservar el color durante más tiempo, algo que puede ser una ventaja o un inconveniente según cuánto te guste el aspecto envejecido.
 

LACA AL AGUA

Es una opción más específica, presente sobre todo en los saxofones Selmer Paris con lacado dorado. Su formulación utiliza agua y permite una capa protectora ligera. Según mi experiencia, combina parte del aspecto de un saxofón lacado con una respuesta próxima a la de uno sin lacar. No resulta tan libre como este último y puede desgastarse antes que una laca acrílica, dejando pátina en zonas de contacto como el tudel y la campana. Quizá no sea la mejor opción si buscas conservar un brillo impecable, aunque los Selmer antiguos con la laca desgastada tienen un aspecto muy atractivo. Merece la pena explorar su equilibrio entre protección y respuesta.

 

SIN LACAR

La última opción, y una de las más populares, no lleva laca sobre el metal. Algunos fabricantes lo pulen o aplican aceite para realzar el grabado, pero no utilizan una capa de laca que conserve el brillo. Según mi impresión, estos instrumentos ofrecen un sonido amplio, con especial presencia en los graves. El metal desarrolla pátina con relativa rapidez y adquiere un aspecto antiguo que gusta a muchos músicos de jazz. Esto no elimina la necesidad de limpiarlo y mantenerlo: que nunca parezca completamente nuevo no es motivo para descuidarlo. Las soldaduras y otros detalles de construcción también quedan más visibles. Si buscas un acabado impecable o un sonido especialmente centrado, quizá prefieras otra opción.

 

CONCLUSIÓN

Es un tema difícil de aislar, porque intervienen la marca, el diseño y la técnica de lacado. Las diferencias que percibo entre instrumentos lacados y sin lacar se notan sobre todo en la amplitud del sonido y en los graves, mientras que los lacados tienden a sentirse más centrados y directos.

Sin embargo, no es una diferencia radical. En una prueba a ciegas resultó difícil distinguir entre instrumentos lacados y sin lacar, y prácticamente imposible entre tipos de laca. Cada fabricante trabaja de manera distinta y, en mi opinión, el acabado acompaña al carácter global del instrumento: Yamaha suele resultar centrado y contundente; Selmer, amplio y rico; Rampone & Cazzani, personal y con cuerpo.

Mi mejor consejo es venir a la tienda y probar. Piensa primero en el sonido y el aspecto que buscas, y en la marca que mejor te encaja, antes de perderte en los detalles del lacado.

20 abril 2021 — Michael Leopold Weber